¿Desde la barrera?


Esta tarde me he encontrado con un amigo empresario. Hoy había pensado llamarle, curiosa casualidad (y eso que no estamos en Sevilla -lo siento por mis paisanos-). Él también había pensado algo parecido. Le he planteado la duda que tenía y al final hemos acabado hablando del blog. Mi sorpresa viene cuando al confesarle que lo tengo algo abandonado me contesta que ya lo sabe, que ha entrado alguna vez y ha leído algunos artículos.

Y aunque me parece raro escribir sobre cuestiones personales, llevo tiempo dándole vueltas a algunas ideas. Y como me he encontrado con mi amigo, ahí va:

Estar al otro lado de la barrera, en la de los contratados a tiempo parcial (¡y tan parcial!), permite ver las cosas de otra manera… Es una situación precaria, pero enseña ¡tantas cosas! que creo que está mereciendo la pena pasar por estos momentos.

1.- Conocer a gente espectacular, en tu misma situación o en otra diferente, pero con una característica común: dispuestos a darlo todo. A echar horas en el trabajo, a perfeccionar cada tarea hasta en los últimos detalles, trabajando con ritmo y con ilusión.

2.- Tomar contacto con iniciativas impresionantes (no se me ocurre otra palabra). Gente dispuesta a darlo todo y con ganas de mejorar el mundo, empezando por mejorarse a sí mismas y a su entorno próximo. Desprenden entusiasmo, energía, visión positiva de las cosas. Dejarse contagiar por esa forma de ver las cosas es algo espectacular.

3.- Participar de la ilusión y empuje de poner en marcha nuevos proyectos. Cuando sales de la “zona de confort”, todo son ventajas. Juegas con la posibilidad de que las cosas no salgan como esperas. Pero siempre queda la tranquilidad de que has puesto ganas y todos los medios necesarios para que las cosas salgan adelante. Y eso lo es todo.

4.- Dedicar más tiempo al aprendizaje. Conocer gente nueva, trabajos nuevos, entornos nuevos. Decía que sales de la zona de confort, pero también descubres que los límites que antes pensabas infranqueables, se han convertido en amplias avenidas por las que pasear cada día con tranquilidad. Con la tranquilidad que da el saber que estás haciendo las cosas bien, con la tranquilidad del que se va cada noche a la cama con los deberes hechos y el examen estudiado. Y cuando no es así, ¡mañana será otro día!

5.- La vida es un regalo. No digo que todos los ingredientes anteriores no puedan darse en un puesto de trabajo a jornada completa y con una sabrosa nómina. Digo que algunos los estamos disfrutando ahora. Repito: disfrutando. Porque para eso estamos aquí (1 y 2).

Al final, pasas de ser un contratado a tiempo parcial a dar gracias a Dios porque la situación no es de las peores que esta crisis está provocando en España. Y gracias también por la oportunidad de haber degustado esos maravillosos ingredientes.

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2 comentarios en “¿Desde la barrera?”

  1. Jesús! Totalmente de acuerdo, lo único que cuando llevas gente detrás es normal ponerse un pelín nervioso, pero no cabe duda de que se da lo máximo de uno mismo, siendo la satisfacción del deber cumplido nuestro Gran Premio. Un fuerte abrazo!

    1. Don Guillermo, un honor recibir tu comentario. Llevas toda la razón. Tener personas a tu cargo pone un “pelín” nervioso. Yo diría más: es un factor de presión más fuerte aún, ya que uno no se rige solo por los intereses personales o la “supervivencia” personal, sino que hay responsabilidades sobre otros que no podemos eludir.
      Como siempre, has dado en el clavo. Con gente como tú da gusto conversar, aunque sea a través de los comentarios de un blog.
      Muchas gracias,

      Jesús Vélez

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