¿Hay demasiados colombianos?


¿Hay demasiados Colombianos?

Así como otros Baby Boomers viví durante la duplicación de la población mundial. Fue un hecho sin precedentes que se dio en la segunda mitad del siglo 20. Nunca antes en la historia humana la población se incrementó tanto y tan rápido: de 3 mil millones en 1960 llegamos a 6 mil millones en el año 2000. Pero hay que precisar que no se duplicó debido a que de pronto hayamos empezado a reproducirnos como conejos. Se duplicó porque dejamos de morir como moscas. La fecundidad ha caído a lo largo de este período, de unpromedio de 6 niños por mujer en 1960 a sólo 2.6 en el 2002(1).

En el fantasioso discurso de la “sobrepoblación” humana, la población siempre está en aumento. Sin embargo una mirada certera a los datos reales revela una realidad muy diferente. La asombrosa caída de los índices de fecundidad que empieza en la post guerra en Europa, desde la década de los 60s, se ha expandido a cada rincón del planeta, incluso a América Latina. Los únicos pronósticos dados por las Naciones Unidas muestran que la población mundial continuará aumentando discretamente hasta cerca del año 2040, llegando hasta un máximo de 7.6 mil millones de personas(2). Luego empezaremos a reducirnos. Muchas naciones, especialmente en Europa, están actualmente en una espiral de muerte, perdiendo un significativo número de personas

 

 cada año. Escuche cuidadosamente y podrá oír el ahogado crujido de la implosión poblacional.

Esta es la verda

 

dera crisis poblacional, y ahora está alcanzado a Colombia.

Los latinos aún amantes de la vida, pero sin procrear

La imagen de una madre latina pobre y cariñosa rodeada por una gran cantidad de niños descalzos permanece grabada en la mente de los norteamericanos, incluso cuando esa realidad ha desaparecido hace mucho de los pueblos de América Latina. Las campañas de esterilización forzada del gobierno, sumada a los cambios de estilo de vida propuestos por la modernidad, han reducido dramáticamente el tamaño de las familias latinoamericanas en los años recientes. Cuando hablo con audiencias norteamericanas, veo que están invariablemente sorprendidos de conocer que el promedio de las familias latinas jóvenes en muchos países tiene un número de hijos no mayor que sus homólogos norteamericanos.

 

 En todos los países de América Latina estamos viendo que los índices de nacimiento están cayendo. En la mayoría de países de América Latina la tasa de fecundidad se está acercando rápidamente a la tasa de reemplazo, si es que no han llegado ya a ser iguales, de acuerdo a la División de Población de las Naciones Unidas (UNPD). Las mujeres en Brasil, el país más extenso de América del Sur, actualmente en promedio tienen sólo 2.25 niños. En México 2.2, los habitantes de Argentina, Uruguay y Chile son incluso menos fértiles. Esto definitivamente no es la imagen de un continente donde la fecundidad está completamente fuera de control. Tampoco justifica la contínua atención que USAID, UNFPA y otros grupos de control de población, están dedicando a la región.

¿Colombia está sobrepoblada?

Colombia, un país con una población de 41 millones de habitantes ocupando un área que es dos veces la ciudad de Texas, no podría ser calificado como “sobrepoblado”. Primero que nada, los demógrafos ni siquiera saben qué significa la palabras “sobrepoblación”; no hay una definición elaborada. Segundo, la densidad poblacional de Colombia es menos incluso que la de Texas. Ninguna persona razonable podría llamar al vasto espacio abierto de Texas como “sobrepoblado”.

Más bien cuando se dice “sobrepoblado” lo que realmente quieren es evitar decir “subdesarrollado”. Pero la economía de Colombia está en desarrollo. La política económica de moderación fiscal que se ha puesto en marcha durante los últimos cuatro años en Colombia parece ser continua. Los programas de control poblacional, de otro lado, se han aplicado durante 40 años y no han producido beneficios económicos que puedan atribuírseles. Para decirlo franca y directamente, la pobreza nunca se ha eliminado tratando de eliminar a los pobres mediante el control poblacional.

Una forma de ilustrar qué tan rápidamente Colombia ha llevado el índice de fecundidad a la de reemplazo es echando un vistazo a lo que se conoce como pirámide poblacional. Estas son los gráficos de las pirámides poblacionales de Colombia que muestran el número de gente en cada grupo de edades. Noten que el número de niños de edad temprana no está creciendo.

Con el crecimiento poblacional nivelado, ¿cuánto le tomará a la población de Colombia alcanzar el pico máximo y luego decaer? Esto depende del número de niños que la siguiente generación de Colombia tenga y eso es muy difícil de predecir.

La proyección baja de la División de Población de Naciones Unidas predice que la población de Colombia llegará a un máximo de 53.5 millones de habitantes en el 2035, y luego decaerá.

La proyección media pone el pico poblacional luego de unos 15 años después en aproximadamente 62 millones, antes de empezar el descenso.

En ningún caso puede sostenerse razonablemente que esta proyección sea un explosivo o desastroso crecimiento poblacional. No lo es. El desastre vendrá después, cuando la población envejezca y decrezca al mismo tiempo.

(Cifras tomadas de Proyecciones sobre la Población Mundial: Base de Datos de Población Revisión al 2006. Puede acceder a ella en el siguiente enlace http://esa.un.org/unpp/p2k0data.asp)

La Actual Política de Población de Colombia no tiene sentido

La División de Población de Naciones Unidas recientemente ha realizado una encuesta a los gobiernos acerca de sus políticas de población. Las respuestas que recibieron, en el caso de Colombia, muestran una notoria contradicción: el gobierno colombiano en el 2005 afirmó que el tamaño de la población y el crecimiento eran “satisfactorios”, pero luego dijeron que el actual índice de fecundidad era “demasiado alto”, y que su política es reducirla mediante la aplicación de una “Acción Directa” para el “acceso a métodos anticonceptivos”.

Creo que esta posición es doblemente contradictoria y miope. Primero, es contradictoria porque la población crece sólo por medio de los nacimientos y la inmigración. Las mujeres colombianas tienen alrededor de 2.22 niños, mientras el país ha perdido millones de habitantes por la emigración a España y a países vecinos durante las décadas pasadas. Si el actual índice de crecimiento es “satisfactorio”, como dice el gobierno, y si los colombianos están saliendo al extranjero por millones, como efectivamente viene sucediendo, el índice de fecundidad debería permanecer con los niveles actuales para mantener un crecimiento continuo. Segundo, es miope porque el índice de fecundidad de Colombia está cayendo rápidamente hacia el de reemplazo, como se analizó antes.

Lo que ha sucedido en Colombia también está sucediendo en otros sitios. Una vez que la gente se educa, vive en zonas urbanizadas y empieza a disfrutar un cierto nivel de riqueza, el índice de nacimientos cae. Más y más parejas viven en condiciones urbanas donde los niños no proveen beneficios económicos, o mejor dicho, como dicen los Chinos, “son productos en los cuales uno siempre pierde”. La educación retrasa el matrimonio y provee otras opciones para las mujeres además del matrimonio y la familia. Para parejas con criterios materialistas en países donde el Estado provee beneficios en la ancianidad, la manera de conseguir alcanzarlos es quedarse por siempre sin hijos. ¿Por qué proveer a tu futuro de la forma más elemental, que no es otra cosa que proveyendo la siguiente generación, si de todas maneras el gobierno se ha comprometido a mantenerte fuera de las casas de caridad en tu ancianidad?

Si el actual índice de crecimiento es “satisfactorio”, como dice el gobierno, y si los colombianos están saliendo al extranjero por millones, como efectivamente viene sucediendo, el índice de fecundidad debería permanecer con los niveles actuales para mantener un crecimiento continuo.

Se añade a estos factores los múltiples y potentes programas de control poblacional que han sido forzados a ponerse en práctica en Colombia desde los sesenta. Los Estados Unidos y otros países desarrollados conscientemente desarrollaron la ingeniería social para un decrecimiento radical de la fecundidad de Colombia. Como una nación débil, dependiente de los Estados Unidos y Europa por financiamiento para ayuda, seguridad militar o acceso a mercados internacionales, los líderes colombianos fueron intimidados o sobornados a fin de disponer medidas anti-natales. Pagados por gobiernos occidentales, esta gama va desde la libre provisión de anticonceptivos hasta programas de esterilización forzada. Los colombianos han sido sujeto de un ingenioso plan de marketing: “ofrecer al cliente un producto barato como gancho para que adquiera otro de mayor precio” en estrategias de salud, novelas de televisión anti-familia e incluso abierta coerción como un esfuerzo por privarlos del libre ejercicio de su fertilidad (3). Se ha puesto una tremenda presión al gobierno todos estos años por algunos actores de la División de Población de las Naciones Unidas, la IPPF y la propia Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID).

Los cientos de millones de dólares que las agencias internacionales como USAID envían a los programas de control natal de Colombia no es sino una pequeña fracción de los $100 mil millones o algo así que han sido gastados en programas de reducción de la fecundidad en todo el mundo. Imagine poner miles de millones de dólares en programas para desbaratar la revolución industrial e informática y entendería la locura de esta actual aproximación. Estamos creando un tsunami de ancianos, la que golpeará a Colombia en pocos años, incluso con más fuerza.

¿Qué deberían hacer los Colombianos?

Muchos países complacientemente aún cuentan con programas de financiamiento extranjero en lugar de verlo como algo nocivo y que compromete su futuro y su soberanía. Tomemos el caso del poco poblado Bolivia, por ejemplo, un país cuyos nueve millones de habitantes están dispersados en un área del tamaño de Texas. Sin embargo, el gobierno elegido democráticamente considera como satisfactorias al índice de fecundidad (4.0) y al índice de crecimiento poblacional (2% por año) –ambos índices han estado disminuyendo en los años recientes- y ha adoptado específicamente una política de “no intervención” en estos asuntos (4). Aún el control de población establecido no está satisfecho para caminar sólo suficientemente bien. USAID y otras agencias invierten diez de los millones de dólares en programas de salud reproductiva en ese país que tiene el efecto, no intencional, o adicional de reducir el índice de nacimientos.

Ponentes del Simposio Internacional Población y Desarrollo realizado en Colombia a fines de setiembre de este año. De izq a der Alberto Vollmer Marcellus – Empresario Venezolano, Juan Guillermo Hoyos, U. La Sabana, Amparo Vélez Ramírez Instituto de Humanidades de la U. La Sabana, Steve Mosher – Presidente del PRI, Dr. Alban D´Entremont – U. Navarra, Gerard Francois Dumont – Profesor de la Universidad de La Sorbona Paris, Carlos Polo, Dr. Jose Rodríguez Iturbe – Director Instituto de Humanidades U. La Sabana, Francois Genioz – Demógrafo, Representante del Ministerio de protección Social, Sra. Christine de Vollmer – Pdta ALAFA, Representante de la Comisión Andina de Fomento.

Dado que el nivel de fecundidad está listo a alcanzar el nivel de reemplazo y al parecer es probable que continúe cayendo, ¿cuál debería ser la política de población del gobierno? Primero que nada, debería desechar esa anacrónica visión de que los niveles de fecundidad en Colombia son “muy altos” –cuando en realidad no lo son—y abandonar esta política de intentar convencer a las parejas de tener poco hijos para promover diversos métodos anticonceptivos.

En segundo lugar, deberían decirle al Fondo de Población de Naciones Unidas y a otras agencias de control de población, que esos programas de control poblacional ya no son bienvenidos en Colombia.

Tercero, el gobierno debería más bien buscar fortalecer el matrimonio y la familia para establecer políticas de impuestos amigables para la familia que reconozcan, a través de la deducción de impuestos, la contribución que los padres hacen a la economía del país al aumentar el número de niños. Las parejas deben ser animadas, tal como lo fueron nuestros primeros padres, a ser fructíferas y multiplicarse.

(1) U.S. Departamento de Censos, Perfil Global de la Población 2002, p. 22.

(2) La proyección media de la División de Población de UN asume que el índice total de fecundidad (total fertility rate, TRF) de los países con baja fertilidad aumentará a 1.85. Y establece que el pico de población mundial llegará a 9.1 mil millones de habitantes. Sólo el Grupo Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), en su Reporte Especial del Avance de la Situación, todavía encuentra probable alcanzar una población total de 15.1 mil millones para el 2100, un número que no es apoyado por las proyecciones demográficas que yo sepa.

(3) En la ausencia de una teoría general de la variación de la fecundidad, es imposible ofrecer alguna estimación cuantitativa confiable acerca del preciso impacto de los diversos programas. Pero estos programas frecuentemente han sido coactivos en su espíritu y su impacto en la fecundidad ha sido dramático. Para decirlo de otra forma, uno no requiere una teoría general del cambio de fertilidad para interpretar o explicar el bajo índice de fecundidad de una mujer que ha sido esterilizada por la fuerza.

(4) División de Población de Naciones Unidas, Políticas Mundiales de Población, 2005, http://www.un.org/esa/population/publications/WPP2005/Publication_index.htm.

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Un pensamiento en “¿Hay demasiados colombianos?”

  1. en vez de pensar en la “supuesta sobrepoblacion” cosa que no creo, deberiamos pensar como no migrar mas al extranjero y que no se vuelva a decir “ya estamos invadidos de colombianos” y que se vuelva una xenofobia, parece que el colombiano lo hace a proposito para presumir a veces, sabiendo que hay gente mejor que nosostros, bueno todo esto incluye a los desplazados, como si colombia no fuera lo suficientemente grande para todos, o es que acaso somos muy apatridas y nos cansamos de lo bueno pronto, o no sabemos valorar anuestro pais que tiene muchos recursos?.

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