Siena, 284


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“Instituto Nacional de Estadística: en España existen un 1% de uniones homosexuales (1.269 bodas) frente al 99% de matrimonios entre hombre y mujer (120.728 bodas)”

noticia recogida en www.aceprensa.com, miércoles 31 de enero de 2007

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“Cuando todos hablan bien de un periodista, algo pasa. En la muerte de Ryszard Kapuscinski, autor de Ébano. ¿Por qué es interesante leer a este escritor y reportero de conciencia premio Príncipe de Asturias? Tres pistas ”

comentarios de www.periodistas21.com, www.scriptor.org y del filósofo josé antonio marina (en el mundo), miércoles  23 de enero de 2007

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“España es el único país de la UE que destina a la familia menos del 1% del Producto Interior Bruto”

noticia en el www.pais.com, viernes 2 de febrero de 2007

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”El sentido de la vida es cruzar fronteras”

entrevista de ramón lobo (corresponsal de guerra) a Ryszard Kapuscinski, autor de viajes con herodoto,  en el país, domingo 23 de abril de 2006

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 ”Las revistas para menores fomentan el consumismo y el aislamiento social de sus lectores”

blogs.periodistadigital.com/dircom, miércoles 24 de enero de 2007

SUMARIO

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“Instituto Nacional de Estadística: en España existen un 1% de uniones homosexuales (1.269 bodas) frente al 99% de matrimonios entre hombre y mujer (120.728 bodas)”

noticia recogida en www.aceprensa.com, miércoles 31 de enero de 2007

En la cuarta parte de los enlaces entre personas del mismo sexo al menos uno de los miembros es extranjero

El Instituto Nacional de Estadística ya ha publicado los datos definitivos sobre matrimonios en 2005, año en que se aprobó en España la modificación del Código Civil según la cual se considera también matrimonio la unión entre dos personas del mismo sexo. El número de bodas del mismo sexo es 1.269: 914 entre varones y 355 entre mujeres.

El total de matrimonios celebrados a partir de julio, cuando comienza a aplicarse la ley, fue de 120.728. Lo cual significa que las bodas entre personas del mismo sexo representaron un 1,05% del total. Será necesario conocer los datos de 2006 para valorar mejor estas cifras.

¿Demanda social?

Pero, a pesar del “efecto salida” de una ley que, según se dijo, daba respuesta a una inaplazable demanda social, el porcentaje de bodas de este tipo queda muy por debajo de ese 10% que suele repetirse como proporción de homosexuales en la población, y el total de 1.269 es también pequeño en comparación con las cerca de 10.500 parejas homosexuales contadas en el censo de 2001 (ver Aceprensa 105/04). Se deduce que en los seis primeros meses de vigencia de la nueva ley se casaron menos del 10% de las parejas homosexuales censadas.

Llama la atención que en una cuarta parte (25,29%) de los enlaces entre personas del mismo sexo al menos uno de los miembros sea extranjero. En el caso de los matrimonios entre hombre y mujer en el mismo periodo, la proporción de enlaces con participación de extranjeros es el 12,85% del total. El pasado año el Ministerio de Justicia dio instrucciones para evitar los “matrimonios de conveniencia”, pues se ha detectado su aumento para obtener la residencia en España (ver Aceprensa 136/06).

En cuanto a las edades de los contrayentes, en el caso de las uniones homosexuales están muy repartidas. El mayor número de miembros está en la horquilla entre los 40 y los 44 años (18,59%); siguen los de 35 a 39 años (17,41%), 30 a 34 (13,59%) y 45 a 49 (11,74%). En el caso de los matrimonios entre personas de diferente sexo, la mayoría de cónyuges se sitúa entre los 25 y los 35 años. El 39,7% del total de cónyuges se casa con 30-34 años (en este tramo están más representados los varones que las mujeres), y el 29,4% con 25-29 años (en este caso hay más mujeres que varones).

Por comunidades autónomas, las que acogieron un mayor número de enlaces del mismo sexo fueron Madrid (200, un 0,65% del total de bodas), Cataluña (184, un 0,56%), la Comunidad Valenciana (145, un 0,59%) y Andalucía (109, un 0,25%).

Según datos recientes pero incompletos de la Dirección General de Registros y Notariado del Ministerio de Justicia, las bodas entre personas del mismo sexo fueron más de 2.600 en 2006, cifra que será finalmente mayor cuando se sumen los datos no incluidos del País Vasco, de los últimos días del año y de los registros que no están informatizados.

SUMARIO

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“Cuando todos hablan bien de un periodista, algo pasa. En la muerte de Ryszard Kapuscinski, autor de Ébano: ¿Por qué es interesante leer a este escritor y reportero de conciencia, premio Príncipe de Asturias? Tres pistas”

comentarios de www.periodistas21.com, www.scriptor.org y del filósofo josé antonio marina (en el mundo), miércoles  23 de enero de 2007

1. Ryszard Kapuscinski, hombre sin fronteras

por Juan Varela , periodista y autor de www.periodistas21.com, mejor blog periodístico en español (según The Bobs – Best of the Blogs-Deutsche Welle International Weblog Awards 2004)

Ryszard Kapuscinski ha muerto a los 74 años. Acaba la vida de un reportero de fronteras, personas, contextos, ideas. Un narrador magnífico de historias reales. Un periodista.


Polaco nacido en Bielorrusia (un poleshuk de aquellas ciudades cosmopolitas destruidas por el comunismo, la guerra fría y las fronteras). 30 años en una agencia de noticias para dejar después la prensa polaca agotado por los límites y la censura del estado comunista.


Trabajó para grandes medios internacionales para conservar su independencia y sus valores.


El mejor homenaje es leer su obra, (Ébano, el Imperio, El Sha, Los cínicos no sirven para este oficio, Viajes con Herodoto, etc). De África a Irán pasando por Sudamérica. 27 revoluciones, 12 frentes de guerra, enfermo de malaria, varios golpes de estado, cuatro condenas de muerte. Y vivió para contarlo.


“Hay un cierto egoísmo en lo que escribo, siempre quejándome del calor, el hambre o el dolor que siento, pero es terriblemente importante tener autentificado lo que que escribo porque ha sido vivido”,
explicaba. Le llamó reportaje personal a su género “porque el autor está siempre presente”. La realidad y la verdad a través de una actitud subjetiva pero profundamente comprometida con los hechos y las historias.


Esencia de ese periodismo en el que
los hechos bailan y donde nunca puede haber rutina, porque ese cansancio machacón mata el periodismo.

Principios inquebrantables

Desde hace unos años insistía en la necesidad de recuperar el valor social y ético de la información. Premio Príncipe de Asturias de Comunicación, exigió tres principios inquebrantables para los periodistas y la información: conciencia de la labor social que cumple la información, respeto hacia el otro y formación.
Se empeñó en cruzar todas las fronteras, como le contaba a Ramón Lobo (conversación entre reporteros de estirpe [expuesta más abajo]). Decía que romper esas barreras fue el sentido de su vida.


Ese es el imperativo ético del periodismo. La información y el periodismo sirve para acercarse y comprender al otro. Los mismos instrumentos se usan para dividir y convertirnos en extraños. Kapuscinski tenía clara la elección. “La mía no es una vocación, es una misión”. Es su gran legado”.

Ryszard Kapuscinksi | Página polaca sobre el reportero
Homenaje en
Gazeta Wyborcza
Colaboraciones en
Granta

2. Kapuscinski: “Soy partidario de una escritura que acerca, que no separa”, por José Antonio Marina / Filósofo, en El Mundo, domingo 28 de enero 2007

“Me ha impresionado la muerte de Kapuscinski, a quien me unía, además de mi profunda admiración, el ser vecinos en la misma editorial, Anagrama. La frase citada continúa: «Intento que mis libros sean una especie de traducción. De una cultura a otra, de una razón a otra, de una manera de pensar a otra». Traducir, qué gran propósito. Quiero aprovechar la ocasión para hacer un homenaje a los reporteros, que acaban siendo nuestros ojos y oídos en tierras lejanas. A la época de los grandes exploradores siguió la época de los grandes viajeros, y después la de los reporteros. Todos ellos vivieron la aventura del conocer, aunque fuera de distinta forma. Lo que resulta conmovedor en el caso de Kapuscinski es su tenacidad para comprender, para entender. «El reportero de verdad no se aloja en el Hilton, sino que duerme allí donde lo hacen los héroes de su relato, y come y bebe lo mismo que ellos. Sólo así puede escribir un texto honesto». Su meta, como dice en un poema es «Hallar la palabra pura/ que no haya calumniado,/ que no haya delatado,/ que no tomó parte en ninguna persecución,/ que nunca dijo que lo blanco era negro». Espero que sus libros se estudien en todas las escuelas de periodismo, y que los jóvenes periodistas, que, sin duda, van a sufrir toda suerte de tentaciones en su vida profesional, recuerden sus palabras: «Lo importante es el esfuerzo de la voluntad, el resistir el abatimiento, y el don de renunciar a las cosas superfluas». Descanse en paz”.

3. Muere Ryszard Kapuscinski, escritor periodista ejemplar

por Juan Jose García Noblezas, escritor y profesor de la Facultad de Comunicación Institucional de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz (Roma) en www.scriptor.org

“Ryszard Kapuscinski, escritor periodista, murió este 23 de enero [un día antes de San Francisco de Sales, patrón de los periodistas]. Por lo leído en la prensa parece que afortunadamente se dan las condiciones para que comience el “mito Kapuscinski”.

Lo que sigue no tiene ningún inconveniente en promover y hacer duradero a semejante mito. Ha muerto uno de los pocos grandes periodistas que trabajaban sabiendo que esta profesión está hecha a la vez de accidentes y sustancias, de instantes y de eternidad, de letras grandes y letras pequeñas, de gritos y de silencios. De protagonismos, de anonimatos: de servicio.

Hablaba a personas

Ryszard Kapuscinski fué un hombre de cultura que supo conjugar y declinar muy bien el verbo comunicar: era consciente de que hablaba a personas de carne y hueso sobre lo que hacían o dejaban de hacer personas de carne y hueso. Siendo él mismo una persona de carne y hueso.

Kapuscinski no ha sido un “personaje”, ni ha escrito como tal. Era una persona y escribía como una persona. Hablaba y escribía para personas, no para simples personajes (lectores, consumidores, censores, cifras estadísticas, etc.), y hablaba y escribía de personas, no de simples personajes (políticos, empresarios, militares, ciudadanos, etc.). En fin, digamos que hablaba -por supuesto- de y para “personajes”, pero consciente de que eran encarnados por personas.

Quiero pensar que Kapuscinski entendía mejor su trabajo desde un punto de vista “poético (atento al sentido dramático y narrativo profundo de alegrías, sufrimientos y dolores, generosidades y egoísmos: males en busca de redención). Y también desde un punto de vista “retórico” (atento a hacer verosímil, aceptable, lo que -tras ver y sopesar- sabía que era verdadero).

Por eso sus escritos tienden a ser políticos sin “bias” partidistas, éticos sin moralizaciones baratas y bellos sin esteticismos. Por eso resultaron sus noticias y reportajes, y ahora sus libros, un buscado servicio al bien común.

Era uno de los que pensamos -dicho sea así de escueto- que para hablar de “esta o aquella guerra”, de “este o aquel abuso de poder”, de “esta o aquella hambre”, hay que procurar saber mucho de “la” guerra, “del” poder, “del” hambre, etc. Saber de cosas y casos singulares, de palabras que incluyen o excluyen de leyes generales y nociones universales. Y desde luego, saber relacionar unos y otros sin trampas.

Buen periodista, buena persona

Kapuscinski -al menos parece que esta es una clave para entender sus escritos- era un periodista de conciencia: escribía desde su conciencia y era leído desde la conciencia. No desde la imaginación o la estricta lógica de la verdad filosófica o científica. Kapuscinski incluía el error entre sus posibilidades, y tendía a entender lo correcto como lo corregido… “Los cínicos no sirven“, decía. “No se puede ser buen periodista sin ser buena persona”, señalaba.

Descanse en paz, ya mirando sin reparo de tejas arriba”.

Lo que han dicho algunos medios

No pocos medios internacionales han dicho cosas de interés sobre Ryszard Kapuscinski con su fallecimiento. Una breve selección:

Euro-topics (25/01/2007) destaca varios artículos en The legacy of Ryszard Kapuscinski.

New York Times: Ryszard Kapuscinski, Polish Writer of Shimmering Allegories and News, Dies at 74.

ABC: El honor perdido del periodismo.

El País: El mundo del periodismo y de la cultura llora la muerte de Ryszard Kapuscinski.

El Mundo: Ryszard Kapuscinski, en la estela humanista de Heródoto.

El Universal: Murió Kapuscinski, el mayor periodista del siglo XX.

Clarín: Murió Kapuscinski, el periodista que contó la historia desde la gente común.

Le Monde: L’écrivain et journaliste polonais Ryszard Kapuscinski est mort.

Open Democracy: Ryszard Kapuściński: from Poland to the world.

Slate confunde un tanto las cosas en discutibles apreciaciones: The Lies of Ryszard Kapuściński. Or, if you prefer, the “magical realism” of the now-departed master.

Guardian Unlimited: Kapuscinski’s Reportage Remembered.

Washington Post: War Correspondent, Author Ryszard Kapuscinski.

The Times: Ryszard Kapuscinski. Writer who observed troubled regimes in Africa and America just as his native communist Poland teetered on collapse.

The Wall Street Journal: Journalist as Metaphysician. Ryszard Kapuscinski was a risk taker par excellence.

La Jornada: La muerte de Ryszard Kapuscinski.

La Nación: El último despacho de Kapuscinski.

El Mercurio: Kapuscinski: La conexión latinoamericana del reportero sin fronteras.

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 “España es el único país de la UE que destina a la familia menos del 1% del Producto Interior Bruto”

noticia en el pais, viernes 2 de febrero de 2007

Las parejas españolas deben tener 12 hijos para recibir las mismas ayudas que una familia de dos en Alemania

España es el país que menos ayudas destina de la Unión Europea , según el Instituto de Política Familiar (IPF). Tan sólo el 0,52% del PIB se invierte en prestaciones a la familias, lo que sitúa a nuestro país muy por debajo de la media europea. Esta diferencia se debe en parte a que en España sólo reciben ayudas aquellas familias que tienen recursos escasos, mientras que en el resto de países de la Unión las ayudas son “de carácter universal”, es decir, sin límites de renta.

Según IPF, España es el único país europeo que “no alcanza ni siquiera el 1% del PIB”, cuando la media continental se sitúa en 2,2%. De hecho, en nuestro país hay que tener 12 hijos para recibir la mismas ayudas que una familia alemana con dos. Asimismo, asegura que las ayudas a la familia son por “lo general muy escasas” y dirigidas “exclusivamente a familias con escasos recursos económicos” en contradicción con el resto de la Unión que implementa prestaciones “de carácter universal”, es decir, sin límites de renta.

El estudio precisa además que somos los menos “flexibles en prestaciones” ya que no se permite extenderlas más allá de los 18 años, en función de circunstancias como los estudios y además es el único de Europa que grava las prestaciones, es decir que “no están libres de impuestos”. El informa alerta también que el tamaño medio de hogares españoles ha pasado en los últimos 30 años de cuatro miembros a 2,9 y que la población de nuestro país “es vieja” ya que la pirámide poblacional está casi invertida con un millón de personas más que jóvenes y con casi dos millones de personas mayores de 80 años.

‘Natalidad crítica’

En relación a la natalidad, el estudio precisa que “cada vez nacen menos niños y el repunte de los últimos años se debe a la aportación de las madres extranjeras”. Así, España , con 1,32 hijos por mujer, es, junto a Italia y Grecia, el país de la UE con menor índice de fecundidad y tres comunidades autónomas españolas Asturias (0,94), Galicia (1,00) y Castilla y León (1,06) están en situación de “natalidad crítica” con menos de un hijo por mujer.

Por otra parte, destaca que el número de abortos “está explosionando” con 91.644 en 2005, lo que representa un aborto cada 5,7 minutos. El estudio también indica que están cambiando las características de los matrimonios cada vez son menos y más tarde, 33 años los hombres y 30 años las mujeres, más por lo civil, 4 de cada 10, y con más natalidad extramatrimonial. Además, están más internacionalizados, es decir, en uno de cada 7, uno de los miembros de la pareja es extranjero.

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“El sentido de la vida es cruzar fronteras”

entrevista de ramón lobo (corresponsal de guerra) a ryszard kapuscinski, autor de viajes con herodoto,  en el país, domingo 23 de abril de 2006

“Siempre creí que los reporteros éramos buscadores de contextos, de las causas verdaderas que explican lo que sucede en nuestro mundo”

Ryszard Kapuscinski tiene casi 74 años, una cadera dañada y unas inmensas ganas de viajar y de contar historias. Por las mañanas sube las escaleras que van de su casa del primer piso del número 11 de la calle Prokuratorska -en el apacible barrio de Sródmiescie de Varsovia donde vive con su mujer Alicja- al ático del piso superior en el que escribe y recibe a sus visitantes rodeado de miles de libros, papeles, libretas de notas y recuerdos. Se trata de un espacio amplio y luminoso decorado desde un elegante desorden: cientos de ejemplares en varios idiomas apilados en el suelo y decenas de post it y otros recordatorios pegados en las vigas de madera que sostienen un techo altísimo, casi catedralicio, (entre ellos el esquema a mano y en media cuartilla de Viajes con Heródoto, su última obra, que en España publicará en breve la editorial Anagrama ). En este lugar, en el que todo parece guardar un equilibrio mágico, uno se siente conectado a un cable de alta tensión, que no es otro que la pasión por la vida a través de la mirada lúcida de Kapuscinski.

La entrevista con el autor de El emperador -su primer éxito literario: una detallada descripción de la desmesura del poder absoluto en la corte de Haile Selassie en Etiopía- arranca con un accidente menor: la grabadora de última generación del entrevistador no funciona. Kapuscinski aprovecha la comicidad del desconcierto de su interlocutor para airear su aversión a los móviles, a Internet y al correo electrónico. “Me robarían mi tiempo”, exclama. Después, tras preparar café, añade: “Un amigo americano tuvo el mismo problema en una entrevista con Gorbachov cuando era quien mandaba en la Unión Soviética. Desde entonces lleva tres aparatos y los utiliza simultáneamente”.

A Kapuscinski le desagradan los magnetófonos porque, a su juicio, alteran el discurso, sea el del político, el del escritor o el de una persona cualquiera en África. “Mi experiencia es que en cuanto sacas la grabadora, el lenguaje se burocratiza, se transforma y surge el idioma oficial. Es como si el cerebro del entrevistado buscara la frase adecuada para ser inmortalizada en la cinta”.

Uno de los grandes viajeros del último medio siglo, comenzó su carrera con ambiciones más bien modestas: sólo quería cruzar una frontera; cruzar y regresar en seguida; cruzar para saber qué se sentía al hacerlo. Nacido polaco en Pinsk (hoy Bielorrusia), Ryszard es un producto, una víctima más, del diabólico juego de fronteras del final de la Segunda Guerra Mundial. Al poco tiempo de emplearse como reportero en el diario polaco Sztandar Mlodych, en 1955, le dijo a Irena Tarlowska, su redactora jefa: “Quiero cruzar la frontera”. Se refería a la de Checoslovaquia , pero un año después ella le envió a India regalándole para ese viaje el libro Historia de Heródoto. Desde entonces, Kapuscinski se mueve por el mundo acompañado del griego de Halicarnaso, con un ejemplar manoseado, subrayado y repleto de anotaciones, en busca del Otro, su gran obsesión, el motor de su vida y de su trabajo.

“Nunca ha sido sencillo cruzar una frontera”, asegura sentado en una silla, donde su cadera se queja menos que hundida en el sofá. “A menudo cruzarla resulta peligroso, es algo que puede costar la vida; es la barrera entre la vida y la muerte. En Berlín hay un cementerio con la gente que no lo logró. Las fronteras se guardan con armas y en ellas se exigen documentos para pasar al otro lado. En la guerra fría, a las nuestras las llamaban telón de acero y más que países separaban mundos opuestos. El Mediterráneo es ahora una gran frontera en la que muchos mueren ahogados al intentar pasar de África a Europa. También sucede con los latinoamericanos entre México y EE UU. Personas que están dispuestas a morir en el mar o en el desierto porque buscan algo”.

“Hay otras muchas barreras que no son físicas que también es necesario saltar: la de la cultura, la de la familia, la del idioma, la del amor”

Kapuscinski sostiene que éstas no son las únicas fronteras (o murallas, como apunta en Viajes con Heródoto al describir China). Hay otras barreras que también es necesario saltar: la de la cultura, la de la familia, la del idioma, la del amor… “Mi vida ha sido un cruzar constante de fronteras, tanto físicas como metafísicas. Ése es para mí el verdadero sentido de la vida”. Defiende el abandono del cubículo de la seguridad, del terruño, del árbol que da sombra, para ir en busca de las respuestas, del Quién, como hizo Heródoto hace 2.500 años. Hay que aventurarse en lo desconocido, dejarse guiar por “la magia de viajar” que “actúa como una droga” y en la que el “camino es el tesoro”, escribe el reportero polaco en Viajes.

En su caso, la primera vez que cruzó una frontera lo hizo del Este al Oeste, la más brutal, en la que el mero hecho de pasar de un lado a otro representaba una gran emoción, un desafío. En este libro escrito de la mano de Heródoto, Ryszard cuenta que al llegar a Roma en los años cincuenta, de camino a India, unos amigos le ayudaron a comprar un traje italiano para que pudiera desembarazarse de su anticuada indumentaria del telón de acero. Pese a la nueva máscara, Kapuscinski notó que nada había cambiado: todos le miraban como a un extraño porque su otredad estaba en su forma de caminar, de mover las manos, de mirar. “Recuerdo que en 1994, más de cuatro años después de la caída del muro de Berlín, vi a unos alemanes del Este pasear por las calles del Oeste. Se sabía de dónde venían por su inseguridad. Parecían turistas en su propia ciudad”.

La obra periodística y literaria de Kapuscinski, su vida, son la permanente búsqueda del Otro para la mejor divulgación entre los suyos, entre sus lectores, de sus costumbres y pensamientos, porque es en el desconocimiento donde se cultivan los virus del odio y de la guerra. El gran descubrimiento del hombre, asegura a menudo Kapuscinski, no fue la rueda si no ese Otro, cuando la primera tribu-familia de 150 miembros que vivía entre los dos ríos en Mesopotamia se topó con otra tribu-familia y ambos se dieron cuenta de que no estaban solos. ¿Qué hacer ante ese hallazgo?, se pregunta. Tres reacciones son la constante en la historia: ignorarlo, entablar contacto (comercio) o guerrear.

“El problema no es el miedo”, dice, “sino la creación de ese miedo a lo desconocido, que es anterior. Cuando un niño se cruza con un desconocido puede reaccionar con temor, si ha sido inducido a ello, y correr a esconderse detrás de la falda de su madre. Pero también puede acercarse despreocupado al desconocido porque ve en él una oportunidad de juego. Se trata de la respuesta natural. Es la educación y la cultura las que nos van separando”.

En Viajes, Kapuscinski explica el origen de la hospitalidad, una de las improntas de la civilización griega -acoger al desconocido, darle cobijo y alimento-. Una tradición que se conserva en muchos lugares de África en los que el que nada tiene comparte todo con el extranjero. “Esta costumbre se basa en la creencia griega de que el visitante podía ser un hombre o un dios disfrazado. Esa acogida llevaba pareja una responsabilidad: la seguridad del invitado. Ya nadie conoce de dónde procede esta costumbre ancestral que entiende el encuentro con otra persona como un acontecimiento, como una oportunidad y una fiesta. Nunca como un problema”.

Esto no se da en la cultura occidental del siglo XXI, que no padece la escasez, las pandemias y enfermedades, ni el hambre del Tercer Mundo. En esta cultura opulenta todo está basado en el individualismo, en un egocentrismo radical en el que el yo es más importante que el grupo. Es una sociedad en la que el Otro ha dejado de interesar: sólo existo Yo y mis problemas. “Cuando había pocos seres humanos en el planeta, los peligros eran numerosos y las herramientas escasas para hacer frente a los animales salvajes y a la naturaleza, primaba la tribu, el grupo, porque fuera de él era imposible la supervivencia”, dice Kapuscinski. “Al desarrollarse la tecnología para luchar contra esos peligros, con la llegada del progreso, surge el individuo. Ya no es necesaria la pertenencia al grupo para sobrevivir, para garantizar la continuidad de la especie. La noción del individuo que está por encima de la tribu es muy reciente”.

Kapuscinski se levanta de nuevo. Esta vez para abrir las ventanas. Dentro hace un calor asfixiante; afuera, la temperatura es agradable: 10 grados centígrados tras cinco meses de duro invierno y grandes nevadas.

El maestro, como lo llamó Gabriel García Márquez, se queja de que los medios de comunicación actuales estén inundados de noticias aisladas, casi suspendidas, sin explicación alguna, y que el reportaje esté siendo expulsado de los principales periódicos. “Heródoto era un hombre curioso que se hacía muchas preguntas, y por eso viajó por el mundo de su época en busca de respuestas. Siempre creí que los reporteros éramos los buscadores de contextos, de las causas que explican lo que sucede. Quizá por eso los periódicos son ahora más aburridos y están perdiendo ventas en todo el mundo. Ninguno de los 20 finalistas de la última edición del Lettre-Ulysses del arte del reportaje [premio que se otorga en Berlín], y del que soy miembro del jurado, trabaja en medios de comunicación. Todos tuvieron que dejar sus empleos para dedicarse al gran reportaje. Este género se está trasladando a los libros porque ya no cabe en los periódicos, tan interesados en las pequeñas noticias sin contexto”.

“La hospitalidad entiende el encuentro con otra persona como un acontecimiento, como una oportunidad y una fiesta. Nunca como un problema”

“Cuando vemos imágenes de las pateras, con 20 o 40 personas en su interior, empezamos a hablar de inmigración, y los políticos proponen medidas para combatirla o regularla. Un día leemos una noticia sobre la llegada a Italia de un barco con kurdos; otro, el hallazgo de asiáticos encerrados en un camión en Inglaterra; otro, de africanos saltando la valla de Melilla… Pero se trata de pequeñas noticias separadas que no explican nada. Se nos presentan fuera de contexto porque el verdadero contexto es la miseria”.

“Cuando existía el telón de acero estábamos aislados. Apenas conocíamos algo del otro lado. Todo nos llegaba distorsionado. No sabíamos siquiera si vivíamos bien o mal porque no había nada distinto con lo que nos pudiéramos comparar. La diferencia hoy es que la televisión por satélite ha llevado las imágenes de nuestra vida a los rincones de África, y esas imágenes son las que han permitido a los africanos tomar conciencia de su verdadera situación, de su pobreza extrema. Cuando se declararon las independencias de India y Pakistán -y después las de la mayoría de los países africanos-, se produjo una gran euforia, una esperanza de que la misma independencia era la solución a los problemas. Se creó el Movimiento de los No Alineados para confrontar a Occidente, pero 20 años después, en 1972, tuvieron que admitir su fracaso, que el mundo desarrollado no estaba dispuesto a atender sus aspiraciones. Ahora, la táctica es otra. Ya no se trata de buscar la confrontación, esta vez el objetivo es intentar la penetración. No es una acción organizada, sólo el débil que busca la igualdad cruzando el mar y los desiertos, jugándose la existencia, para saltar la nueva frontera que separa la muerte segura de la posibilidad de vida. Y los periodistas no estamos informando del contexto, de que los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Occidente ha creado unas condiciones de desigualdad tales que la única salida de los pobres es jugarse todo para alcanzar ese mundo donde están acumulados los bienes y el bienestar, y es muy hipócrita decirles que ahora ya no pueden cruzar. Es un problema que tiene una solución muy difícil”.

En Viajes con Heródoto, Kapuscinski describe cómo hace 2.500 años ya existía una lucha entre Occidente y Oriente, los dos grandes modelos de la época, la democrática Grecia frente a la dictadura persa, y que la primacía de la primera, de Europa, durante los siglos siguientes se libró en las Termópilas y en las aguas de Salamina, con la derrota de Jerjes, el rey de reyes persa. El reportero polaco, el maestro para García Márquez, se niega a aceptar que exista hoy una reedición de esa vieja confrontación con la guerra contra el terrorismo internacional que libra el presidente de EE UU, Bush. “Oriente no es sólo el mundo islámico. Oriente es, sobre todo, China y es India también.

Kapuscinski se incorpora lentamente de la silla, estira las piernas, cierra la ventana y busca el ejemplar de Historia que le acompañó en sus viajes durante más de 50 años (“Tengo más de otras ediciones”, confiesa). Tras mostrarlo a su interlocutor se sienta detrás de la gran mesa de su despacho. Allí, en el lugar donde escribe sus historias, siempre a mano aunque después las pasa a máquina (nunca al ordenador), vuelve a hablar del trabajo de toda su vida y asegura que el gran periodismo es capaz de salvar vidas y de modificar el curso de los acontecimientos, y recuerda para ello lo ocurrido en Somalia antes de la retirada estadounidense. Unas imágenes de televisión de varios soldados norteamericanos muertos y arrastrados por las calles de Mogadiscio crearon en EE UU una opinión pública instantánea en favor de la salida. Kapuscinski juguetea con varios de sus bolígrafos. “Los colecciono. Tengo de la mayoría de los lugares en los que he estado. Son más de 700”, asegura desde una sonrisa, “pero muchos no funcionan”. Preguntado sobre si conocía algún periodista a quien su primer jefe le hubiera regalado un libro como Historia, responde que la cuestión nos obligaría a sostener otra entrevista de dos horas, a la que parece muy dispuesto.

¿Recomendaría que se estudie a Heródoto, el primer reportero, el primer gran buscador de contextos, en las facultades de periodismo?, pregunta el visitante. Kapuscinski vuelve sonreír: “¿Para qué? Si nadie me va a hacer caso”.

Heródoto como guía

El libro que ahora publica Ryszard Kapuscinski en España es un juego con la historia de la mano de su fundador, Heródoto de Halicarnaso. Se mueve con él por el mundo antiguo y por el moderno. Por India y China, sus primeros viajes como reportero en los años cincuenta. Y por África. En ellos, el joven periodista polaco que era entonces Kapuscinski descubre las limitaciones del idioma hablado y las extraordinarias posibilidades del corporal, de ese conjunto de signos, gestos y olores que los británicos llaman química. En Etiopía recorrió miles de kilómetros junto a su chófer, un hombre prudente que sólo conocía dos palabras en inglés, problem y no problem, sin que esa limitación generara incomunicación alguna entre ellos.

El hallazgo de este vocabulario paralelo y mudo, a menudo invisible para el que no sabe mirar o carece de tiempo para ver, es uno de los elementos fundamentales que determinan su estilo como reportero.

Fue en la agencia de noticias polaca, gracias a la estrechez de sus presupuestos, donde Kapuscinski se topó con el segundo pilar de su forma especialísima de trabajar y de contar historias. Explica en Viajes con Heródoto que sus colegas de las agencias occidentales disponían de dinero abundante para contratar intérpretes y adquirir las potentes radios Zenith Trans-Oceanic, con las que sintonizaban cualquier emisora del mundo. Al no disponer de tales herramientas, Kapuscinski tuvo que pisar las calles y mancharse los zapatos del polvo. “No queda más remedio que andar, preguntar, escuchar, acopiar, atesorar y enhebrar las informaciones, las opiniones y las historias”, escribe en Viajes. “No me quejo, porque gracias a esto conozco a muchas personas y me entero de cosas que no aparecen en la prensa y en la radio”.

La curiosidad periodística, la necesidad de interrogar al Otro, de interesarse por él, se ha convertido en una parte inseparable de su carácter. De su forma de ser. Terminada la entrevista, sentados en un taxi en dirección al restaurante Quianti, uno de sus favoritos en Varsovia, Kapuscinski se acomoda en el asiento delantero y desde él pregunta al conductor, provocándole una conversación. Agnieszka Flisek, una de sus ayudantes que lleva cuatro años con él, asegura que siempre es así: “Cuando me conoció se interesó por mi vida. Pensé que era sólo un gesto de educación del gran hombre, pero después comprendí que no era una excepción. Es su forma de estar en la vida”.

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“Las revistas para menores fomentan el consumismo y el aislamiento social de sus lectores”

blogs.periodistadigital.com/dircom, jueves 24 de enero de 2007

Las revistas dirigidas a niños y preadolescentes dedican el 40 % de sus páginas a publicidad, especialmente a la dedicada a juegos de ordenador, fomentando en el menor a través de un ” lenguaje pobre” y “lleno de tópicos”, una actitud consumista que potencia el aislamiento, olvida valores como el espíritu de superación, la fuerza de voluntad o el compañerismo y presenta a los padres como censores.

Se trata de algunas de las conclusiones del estudio realizado por la Asociación Plaza del Castillo de Usuarios de Medios de Comunicación bajo el título “Revistas para niños y preadolescentes. Análisis crítico de 15 cabeceras: contenidos y valores “, documento elaborado durante 2006 conjuntamente con el Servicio de Consumo del Gobierno de Navarra.

Las conclusiones destacan que estas revistas, la mayoría dirigidas a las niñas por su temática y estética, llenan casi la mitad de sus páginas con publicidad y alientan en el menor “actitudes consumistas ” orientadas a las actividades de ocio “sin más pretensiones”, es decir, olvidando fomentar, según el estudio, “valores como el espíritu de superación, la sana curiosidad, la forja de la voluntad, el compañerismo, el altruismo, el gusto por el conocimiento “.

“Estas revistas, en general, no facilitan una apertura del refuerzo de los mismos. En coherencia, no muestran acercamiento alguno a la trascendencia y dimensión espiritual humana”, continúa el estudio.

“Sin duda, las empresas editoras harían bien en revisar su política de contenidos desde una postura ética, pedagógica y responsable que, por el contrario, en algunos casos llega a ser escandalosa”, defiende la Asociación Plaza del Castillo.

El informe también critica el “leguaje paupérrimo” que utilizan estas publicaciones “en actitudes supuestamente cómplices con sus lectores e incurriendo en los tópicos al uso”. Además, según los autores del estudio, la ” falta de ambición o prejuicio ideológico” y la decisión de presentar a los padres “únicamente como una figura de pseudo-policial” conduce al lector “hacia el aislamiento familiar y social ” del menor.

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