Boletín Siena, 283


1

“Una hija insatisfecha de la revolución sexual [Para gente inteligente: toma y lee]”

comentario de diego contreras , profesor de comunicación y periodista en
la http://www.iglesiaenlaprensa.com, lunes 15 de enero de 2007

2

“Apocalipto: destruirse desde dentro”

articulo de juan manuel de prada en abc, sábado 20 de enero de 2007

3

“[Predicar con el ejemplo]. Un periódico español sin anuncios de prostitución”

comentario de daniel arasa, periodista, en www.forumlibertas.com

4

”[Paradoja] Los valores de un expresidente expuestos en el diario que le demoniza

el país, viernes 19 de enero de 2007

5

 ”La buena muerte 

artículo de ignacio sánchez cámara, catedrático de filosofía del derecho por
la universidad de mla coruña, en la gaceta de los negocios, lunes 22 de enero de 2007

1

“Una hija insatisfecha de la revolución sexual [Para gente inteligente: toma y lee]”

comentario de diego contreras , profesor de comunicación y periodista en
la http://www.iglesiaenlaprensa.com, lunes 15 de enero de 2007
 

Se presenta como una de las “hijas insatisfechas de la revolución sexual”. Dawn Eden, periodista norteamericana especializada en música rock, cuenta su historia en un artículo publicado en The Sunday Times (14 de enero). Después de una juventud en la que puso en práctica el estilo de vida de tal revolución, llegó un momento en el que no pudo más y decidió cambiar. No fue un giro inmediato. Aunque reconoce que aquella vida no le llenaba, el cambio vino poco a poco: empezó por la cabeza y después afectó al comportamiento. Cuenta que un día de diciembre de 1995, en el curso de una entrevista, preguntó al lí­der de “Sugarplastic”, un grupo musical de Los Angeles, qué libro estaba leyendo. Éste le respondió que “El hombre que fue jueves”, de Chesterton. Dawn tuvo curiosidad y leyó aquel libro, y después todo lo que pudo encontrar del autor inglés. “Era la primera vez que descubría que en el cristianismo habí­a algo interesante”. Siguió leyendo a Chesterton, “al mismo tiempo que mantenía mi estilo de vida disipado”. Una noche de octubre de 1999, “en ese estado en el que no sabes si estás dormido o despierto”, oyó una voz en su interior que le decía: “algunas cosas no son simplemente para ser sabidas; algunas cosas son para ser entendidas”. Esa fue la vía que le llevó tiempo después a
la Iglesia católica.
 Ahora, con 37 años, quiere transmitir a los demás (sobre todo a las demás) su experiencia y ahorrarles las decepciones por las que ella ha pasado. “Los paladines de la revolución sexual son cínicos, afirma. Saben en sus corazones de lata que la promiscuidad sexual no hace a las mujeres felices. Por eso sienten la necesidad de promoverla continuamente”.  Hace unos años empezó un blog, considerado demasiado cristiano por sus jefes en el periódico, lo que le provocaría ser despedida de The New York Post.  Ahora escribe para otras publicaciones y no le importa ir a hablar de castidad incluso en locales nocturnos de Mahantan (como cuenta The Observer, 7 de enero). Es autora
del
libro “The Thrill of the Chaste: Finding Fulfillment While Keeping Your Clothes On”.  

2

“Apocalypto:  destruirse desde dentro”

articulo de juan manuel de prada en abc, sábado 20 de enero de 2007

Ha declarado Mel Gibson que su película Apocalypto, en la que se recrean las postrimerías de la civilización maya, constituye en realidad una alegoría sobre la decadencia de las sociedades occidentales. Apocalypto se abre con una cita de Will Durant que basta para advertirnos de sus intenciones: «Una gran civilización no es conquistada desde fuera hasta que no se ha destruido a sí misma desde dentro». La frase, de una lucidez que espanta, sirve de diagnóstico para nuestra época. Mucha gente me pregunta si considero que el islam es un enemigo para Occidente; mi respuesta es siempre la misma: «En absoluto. El enemigo está dentro, el enemigo somos nosotros mismos». ¿Qué peligro podría significar el islam si Occidente estuviese orgulloso de defender los valores que conforman su idiosincrasia? Los musulmanes residentes en nuestros países tendrían que acatar estos valores si desearan disfrutar de las ventajas que les reportan; desde el primer instante en que se atrevieran a infringirlos, serían despachados con viento fresco, o castigados por
la Ley, como cada hijo de vecino.
 El problema no está en los musulmanes, por mucho que profesen una fe que a la vez postula un ordenamiento sociopolítico a cuyo rebufo se cobijan las más sórdidas dictaduras; bastaría con que los musulmanes tuviesen claro que jamás podrían ver realizados, en Occidente, sus anhelos expansionistas. El problema para Occidente comienza cuando se muestra incapaz de defender los valores que fundan su ordenamiento jurídico, cuando descree de los hitos que han propiciado su progreso, cuando reniega de la moral que ha humanizado su convivencia; cuando, en definitiva, se niega a sostener la supremacía de su orden social y, a cambio, se abandona a un aguachirle de necedades merengosas que, bajo el marbete de Alianza de Civilizaciones o de cualquier otra majadería limítrofe, prefiguran la rendición. Todavía quedan algunos ilusos que, a la hora de imaginarse el fin de nuestra civilización, se dedican a otear el horizonte, en busca de enemigos externos. Olvidan que, cuando entraron en Roma, los bárbaros no tuvieron que librar ninguna encarnizada batalla con un ejército defensor, ni vencer la resistencia de sus vecinos; entraron como Pedro por su casa, sin asestar un mandoble, enseñoreándose de una posesión que les pertenecía desde mucho tiempo atrás, desde que los gobernantes del otrora amedrentador imperio se convirtieron en una patulea de pacifistas claudicantes, desde que sus ciudadanos se entregaron con regocijo a las ventajas de la vida muelle y al disfrute de su opulencia. Así perecen las civilizaciones, así las potencias más poderosas devienen naciones de opereta: destruidas desde dentro, inmoladas por los botarates que rigen sus destinos y por la chusma que los encumbró al poder. Porque no debemos pensar que los gobernantes irresponsables que rigen los destinos de los países en decadencia son meteoritos que abruptamente irrumpen en la vida política, venidos del espacio exterior, surgidos de la nada; por el contrario, son el fruto natural de una sociedad podrida y dimisionaria, son la expresión quintaesenciada de un clima moral decrépito, que es el de los pueblos dispuestos a mirar siempre hacia otro lado, dispuestos a entregar su primogenitura por un plato de lentejas, dispuestos a ceder a la extorsión, a renunciar a los principios que fundan su existencia, a ponerse de rodillas ante quien los quiere genuflexos, con tal de diferir un problema que se les viene encima, no importa que esté enturbantado o cubierto por la capucha macabra del terrorismo. En estos días en que la dulce paz de los esclavos vuelve a asomar a los labios de nuestros gobernantes, amortizados ya aquellos dos muertecitos accidentales del aeropuerto; en estos días en que vuelve a iniciarse ese «proceso» indecoroso que tanto regocija a los enemigos de España, ya sabemos, con insobornable certeza, que la destrucción vendrá desde dentro. 

3

“[Predicar con el ejemplo]. Un periódico español sin anuncios de prostitución”

comentario de daniel arasa, periodista, en http://www.forumlibertas.com

La Gaceta de los Negocios rompe moldes: único diario español sin anuncios de prostitución . Sirva de contraste la doble medida de otros diarios: El 85% de las prostitutas lo son forzadas, pero el diario El País gana 5 millones de euros anunciando sus servicios en unas páginas, mientras en otras denuncia este tráfico y explotación.

La Gaceta de los Negocios ( www.negocios.com ), desde hace poco tiempo un diario generalista y aún poco conocido como tal, ha decidido no incluir anuncios de prostitución en sus páginas (…) siguiendo el paso en su día de algún diario británico.

“Más del 60 por ciento de los clasificados o anuncios por palabras de las ediciones diarias de publicaciones como El País,
La Vanguardia, El Mundo, El Periódico, ABC o
La Razón están destinados a contactos sexuales. Según un estudio de El Confidencia Digital, el diario El País lleva del orden de 800-900 anuncios diarios de este tipo, El Mundo unos 800, El Periódico 600,
La Vanguardia 500, ABC 400 y
La Razón 250”.

“Algunos diarios, con buen quehacer profesional, informan de las mafias que controlan la prostitución, publican las estimaciones de
la Policía según las cuales del orden del 85 por ciento de las mujeres que ejercen la prostitución son forzadas a ello, quieren que las “profesionales” dejen de estar en las calles o en determinados barrios, …, pero a la vez incluyen sin el menor pudor páginas y páginas de anuncios que fomentan tal práctica”.

[Sobre el particular, ver también en Scriptor.org: Diarios que fomentan la prostitución (6-XI-2004) y “El País” forma parte del execrable negocio que denuncia (27-IX-2005)]

4 

“[Paradoja: los valores de un expresidente expuestos en el diario que le demoniza]”

el país, viernes 19 de enero de 2007

“El ex presidente del Gobierno José Maria Aznar pronunció ayer una lección magistral al ser investido doctor Honoris causa por la Univer­sidad Católica del Sacro Cuore, de Milán, un galardón que recibió al mismo tiempo Romano Prodi, el jefe del Gobierno italiano. Aznar hizo un análisis sobre la pérdida de valores y el “relativismo moral” que en su opinión triunfa en Euro­pa y defendió la raíz cristiana de la UE. Éstas son algunas de sus re­flexiones: Valores occidentales. “Europa tiene miedo. Si decidimos que no queremos ser lo que somos, si cae­mos en la dictadura del relativis­mo moral, alimentaremos la des­confianza, el miedo al futuro y al cambio. Promoveremos el apaci­guamiento con quienes quieren destruirnos, un error fatal que ya cometió Europa hace años”.  “Las autoproclamadas élites intelectua­les y académicas de Occidente pa­recen fascinadas por todo lo que sea antioccidental, aunque eso su­ponga ser condescendiente con te­rroristas o con dictadores execra­bles”. Raíces cristianas. “Europa es sencillamente inexplicable sin sus raíces cristianas. Creo que negar esa herencia cristiana es uno de los elementos que más contribuye a alimentar la confusión moral de nuestro tiempo”. Destrucción de la familia. “Un relativismo moral radical lleva a redefinir instituciones básicas en nuestra cultura, como la de la fami­lia o la del matrimonio. Las socie­dades fuertes son las que se basan en instituciones sólidas y respeta­das, entre ellas, sin duda, la fami­lia. Y de acuerdo con nuestra tradi­ción occidental, matrimonio es la unión de un hombre y una mujer”. Europeos sin hijos. “El relativismo moral es una de las causas de la profunda crisis demográfica de Europa. Si no creemos en casi na­da y la satisfacción inmediata y sin complicaciones es el tema centro de nuestras vidas, ¿para qué tener hijos? Una Europa que no crece económicamente, que no quiere te­ner hijos y que no está dispuesta a defender sus valores, ¿dónde va?”. Límites a la ampliación de la UE. “Hay que trazar un límite geográfi­co, porque el proyecto no puede consistir en la expansión perpetua. Europa debe ser viable y goberna­ble. Y convertir el eje de Europa en su ampliación sin limites es una forma de hacerlo inviable y de in­tentar esconder la falta de proyec­to sugestivo”. Inmigrantes con valores euro­peos. “Es urgente que cada nuevo inmigrante que llegue a Europa sea para compartir nuestros valo­res, de raigambre judeocristiana, pero abiertos a todos”. Fin del modelo social. ‘Mientras debatimos sobre un supuesto mo­delo social europeo que ha creado millones de parados, el mundo si­gue girando. Si queremos generar confianza para crecer, la solución no es el intervencionismo ni el pro­teccionismo”. 

 5

“La buena muerte”

artículo de ignacio sánchez cámara, catedrático de filosofía del derecho por
la universidad de la coruña, en la gaceta de los negocios, lunes 22 de enero de 2007
 

Con el mayor despliegue propagandístico, el más poderoso grupo mediático de España [El País, PRISA] vuelve a exhibir su campaña en favor de la legalización de la cooperación al suicidio, o, si se prefiere, su apología de la muerte voluntaria y del asesinato filantrópico.  Al menos, el debate sobre la llamada eutanasia opera contra el ocultamiento posmoderno de la muerte. En una de sus acepciones esenciales, la filosofía es tendencia hacia la muerte. Así se recoge en el diálogo platónico Fedón: “Todos aquellos que se ocupan en debida forma con la filosofía parecen, en efecto, ocultos como están ante los demás hombres, no haber puesto sus miras en otra cosa, sino en sucumbir y en estar muertos”. Bien es verdad que se refiere a la búsqueda de la verdadera vida, de la inmortal. Es una forma precristiana del “muero porque no muero”. Para mentalidades laicas, acaso convenga recordar la tesis de Wittgenstein de que la muerte no es un acontecimiento de la vida, y la idea de Spinoza de que en nada piensa menos el hombre libre que en la muerte.  Respeto a quien desea morir (todo hombre es acreedor al respeto por su mera condición personal), mas no veo nada heroico en su decisión. Mucho más mérito me parece que tiene quien acepta el dolor y valora y dice siempre sí a la vida.  Nunca sabremos el valor que puede llegar a tener nuestro sacrificio, ni el dolor que nuestra muerte puede causar a otros. Lo que es absurdo e insufrible para uno puede constituir para los demás un ejemplo o, incluso, su salvación. Es equivocado considerar que la vida sólo es digna bajo ciertas condiciones.  La vida es un don que no se recibe a beneficio de inventario. ¿Es que, acaso, es menos digna la vida de los enfermos incurables o terminales que deciden seguir viviendo?  Por lo demás, el de eutanasia es un pésimo término para designar lo que pretende. No hay otra buena muerte que la que pone fin (para los creyentes en la inmortalidad, un final sólo mundano o terreno) a una vida buena.  Es grave irresponsabilidad promover una decisión definitiva y mortal para quienes pueden padecer un transitorio episodio depresivo. Se invoca la libertad. Pero , ¿es imposible manipular la voluntad de quien sufre? ¿No es irresponsable ofrecerle una salida fácil a quien no tendrá la oportunidad de arrepentirse? Ni juzgo ni condeno a quien deja de desear vivir, pero eso no me permite estimar que su decisión sea igualmente valiosa y heroica que la de quien, en las mismas condiciones, quiere seguir viviendo. Nunca sabremos el efecto que nuestro eventual heroísmo puede surtir en otros, ni llegaremos a comprender cabalmente el efecto redentor del sufrimiento.  Todo lo anterior sería, a mi juicio, válido, aunque jurídicamente llegara a ser despenalizada la llamada eutanasia. Ni siquiera lo prejuzga, pues no toda la moral debe ser impuesta por el derecho. Ciertamente, tampoco se puede reducir la moral a lo jurídico. Sin embargo, sería extraño el tránsito repentino de la proscripción penal de una conducta a su recomendación como algo ejemplar.  Al menos, cabría postular un periodo intermedio en el que la conducta despenalizada fuera estimada como moralmente no recomendable, aunque jurídicamente permitida. Por lo demás, la legislación española, en el artículo 143 del Código penal, castiga la inducción y la cooperación con actos necesarios al suicidio de una persona. En cualquier caso, no parece adecuado hurtar un debate a la sociedad y al poder legislativo, mediante la utilización de la vía de hecho y la impunidad consumada. Quienes propugnen la legalización del asesinato filantrópico o de la cooperación con el suicidio están legitimados, en una sociedad democrática, para defender sus posiciones y emprender un debate jurídico en el que esgriman sus argumentos, pero no lo están para vulnerar la ley ni forzar el triunfo de sus posiciones mediante la vía de hecho. Esto sería una forma ilegítima y antidemocrática de acción directa, que hurtaría algo esencial inherente a una sociedad democrática: debatir, argumentar y convencer. [Ocultamiento informativo del hijo de la mujer fallecida] Una última consideración. El poderoso grupo mediático ha hurtado a sus lectores, al menos hasta ahora, un testimonio muy relevante, el del hijo de la suicida, que ha denunciado a
la Asociación en favor del Derecho a morir dignamente por haber inducido la muerte de su madre y cooperado con ella.
  En decisión tan íntima e irrevocable, han influido algunas personas, incluida la presencia de una periodista, pero no ha podido intervenir en ella nada menos que un hijo. La arbitrariedad de la voluntad no es criterio moral, pero incluso quienes la erigen en norma suprema deberían considerar las posibilidades de manipulación.  No toda aparente decisión es libre. ¿Es seguro que no habría podido influir en la decisión fatal una opinión contraria del hijo? La opinión dominante cree que dos decisiones contrarias son igualmente respetables, pero la mía es que no pueden ser igualmente valiosas. Por mi parte, no creo que el suicidio sea una buena muerte.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s