Cristina López Schlichting, “El condón de las… narices”, La Razón, 21.I.05
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Cuando la ministra de Sanidad dijo que la Iglesia era un estorbo en la lucha contra el sida a muchos se nos revolvieron las entrañas. Porque si alg
uien está atendiendo a los enfermos de sida en el mundo, desde África hasta el Bronx, es la Iglesia.
Los católicos estamos hartos de que no se nos reconozca el bien que hacemos y, además, de que se nos identifique con la caverna. Parece que cuando especificamos que el condón no garantiza al 100 por 100 la seguridad frente a las enfermedades de transmisión sexual nos inventamos algo. Leer el resto de esta entrada
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